“Tan breve como un suspiro y casi sin darme cuenta ves como todo llega… las franjas de luz iluminaban tenuemente la pared de la habitación, era el primer día, el primer sábado, el momento que con ilusión esperas como si de una infantil noche de reyes se tratase; es realmente difícil hacer comprender a alguien que no lo vive como tú, el porqué de los nervios, el porqué de la tensión… Es producto de… ¿la ilusión?, ¿del compromiso? Puede que una mezcla de ambos, todavía hoy más de un año después no lo tengo claro, la pregunta queda ahí… ¿De qué es producto, de qué?...
Aquella mañana, recuerdo que no desayuné, bueno miento, tome únicamente una barrita energética y es que cuando el estómago se ahoga en nervios es mejor esperar… esperar hasta las 10 de la mañana de aquel día, momento en el que aquellas náuseas de respeto y de novato que habían aflorado, se vieran reducidas y es que dicen que es en estos momentos cuando la persona se crece, supone… superarte a ti mismo y ver que TÚ realmente puedes…
Salir de casa, y recorrer el camino hasta llegar al pabellón, un camino que recorría cada mañana, que conocía, pero que aun así preferí tomar con tiempo… sin el Ipod, sin música, sólamente pensando, reflexionando y recordando qué y como tenía que hacer, como tenía que moverme, que gestos, que señas… no sé por qué pero según llegaba todo parecía más difícil, pese a que yo quería hacerme ver que, lo hiciera bien o mal, pondría de mi parte todo cuanto estuviera en mi mano para sentirme bien conmigo mismo; y no quedarte con la sensación de saber que podías haber hecho más…
Sin darme cuenta, había llegado; abrí la puerta, pasé y allí estaba la oficial de mesa (Cristina Cruz, que cuanto me ayudó aquella mañana =) ); y desde ese momento recuerdo que todo pasó muy rápido, cuando me quise dar cuenta quedaban 3 minutos, “pité 3” como coloquialmente se dice, y esos 3 minutos pasaron aún más rápido todavía, llegaba el momento, ya no era imaginación, sino realidad… era el día, los dos equipos estaban sobre el campo, las dos jugadoras para saltar preparadas… me acerqué a ellas sobre el círculo central y con un “Suerte!” que salió de mi boca hacia aquellas niñas balanceé el brazo, y fue entonces cuando el balón se elevó en el aire por primera vez…”
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